Manolo de la Rica compartió cómo había vivido el primer año con paneles sobre una cubierta de pizarra. La instalación superó lluvias y granizo sin dañar el tejado, una preocupación importante antes de empezar.
En casa aprendieron a mover parte del consumo a las horas de producción. Pero su motivación no era únicamente económica: hablaba de independencia y del futuro que quería dejar a hijos y nietos.



