El séptimo aniversario quiso unir tres lugares y una misma comunidad: Villalbilla, el parque de Fuente Álamo y la sede de Las Rozas. Después del apagón de abril, el encuentro puso sobre la mesa una idea sencilla: compartir energía también es construir resiliencia.
Una cápsula del tiempo recogió mensajes de comuneros para hijos, nietos y generaciones futuras. El gesto convirtió una celebración en una promesa: recordar dentro de décadas por qué empezamos a producir energía de otra manera.



